jueves, 29 de octubre de 2009

Los Verdaderos Culpables de la Crisis

Cada vez que algún político socialista menciona la grave crisis económica que estamos sufriendo actualmente, aprovecha para introducir la coletilla de que esta crisis ha sido provocada por los bancos, principalmente los americanos, que llevados por su codicia no han dudado en tomar medidas neoliberales que son las que nos ha metido a todos en este agujero del que tanto nos va a costar salir.
Mienten.
Pongamos un ejemplo sencillo, que hasta un político pueda entender.
En un pueblo hay una fábrica de pan y hay cien tiendas que venden el pan de esa panificadora.
Un día se produce una grave intoxicación de la población y se comprueba que esa intoxicación procede del pan.
Cualquier persona sensata comprenderá que el responsable de esa intoxicación es la panificadora, pero si el alcalde tiene intereses en ella (por ejemplo, la panificadora es propiedad del alcalde o de un pariente o amigo) intentará por todos los medios exculpar a la panificadora y echar la culpa a las panaderías.
Eso mismo es lo que ha ocurrido con la crisis actual.
Los bancos son empresas que comercian con un producto: El Dinero.
El Dinero es un producto que fabrican los Bancos Centrales siguiendo las directrices de sus gobiernos.
Los Estados tienen el Monopolio de fabricación del dinero. A través de sus bancos centrales, los políticos deciden cuánto dinero hay que fabricar y a qué interés lo van a prestar. Por medio de regulaciones y leyes deciden qué es lo que los bancos comerciales pueden y no pueden hacer. Incluso deciden qué bancos pueden operar.
Lo que ha ocurrido en esta crisis es que los bancos centrales, bajo las órdenes de los gobiernos, han fabricado más dinero de forma absolutamente irresponsable.
Los bancos privados se han encontrado que el fabricante les daba mucho más dinero y más barato y, por supuesto, han hecho lo que tenían que hacer: prestarlo. Pero como no había tanta demanda de dinero han tenido que ofrecerlo más barato, con el fin de atraer más clientes que les quitasen el dinero de las manos.
Este proceso ha sido tan exagerado que los bancos daban préstamos incluso a personas que en condiciones normales no hubieran recibido un crédito.
Todo esto ha creado una burbuja que ha estado creciendo durante años, alimentándose a sí misma y haciendo creer a todo el mundo que nuestra economía estaba creciendo, cuando lo único que crecía era la cantidad de dinero, pero no la producción de bienes.
La cantidad de dinero de un país sirve para valorar todos los bienes existentes o producidos en un país. TODO el dinero de un país vale lo mismo que TODOS los bienes del país. Si fabricamos el doble de dinero y los bienes del país siguen siendo los mismos, el resultado es que TODOS los billetes del país valdrán exactamente la mitad que antes. Es decir, los precios de todos los bienes se multiplicarán por dos. Como el efecto no es inmediato, sino que tarda varios meses en culminar, un banco central puede ir aumentando la cantidad de dinero del país de forma paulatina, ligeramente por delante de la subida de precios y la población en general tendrá la sensación de que se está produciendo un importante crecimiento económico y actuando según esa errónea impresión, creyendo que las cosas van bien y van a ir mejor, se correrán riesgos, se harán compras, se pedirán créditos... y acabaremos por meter la cabeza en la boca del lobo.
En nuestro caso, hemos tenido varios años de crecimiento financiero, que no se ha visto respaldado por crecimiento productivo, y el resultado es que ahora mismo muchos de nuestros bienes valen mucho menos de lo que pensábamos.
Es así, y lo malo no ha sido la crisis.
La crisis es el momento en que abrimos los ojos, vemos la realidad desnuda y comprobamos que durante un tiempo hemos caminado a ciegas, hemos gastado o nos hemos endeudado por encima de nuestras posibilidades.
La crisis es la que nos muestra la Verdad.
Lo malo no es la crisis, sino la burbuja que la ha precedido.
Y esa burbuja no ha sido provocada por los bancos comerciales que han prestado dinero demasiado barato a sus clientes, sino por los gobiernos que han ordenado a los bancos centrales fabricar más dinero del necesario y lo han prestado demasiado barato a los bancos comerciales.
No ha sido producida por los que venden el pan, sino por los que lo han fabricado.
Por mucho que los políticos intenten engañarnos.

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