Y de repente va y me dice:
-Y ¿por qué no te creas un partido?
-¡Ya, como si fuera tan fácil!
-Pues no sé lo difícil que será, pero siempre será mejor intentarlo que estarse quejando siempre de los políticos que tenemos.
Esto me pasó hace unos días, y pensando que esa idea era totalmente ilusoria estuve a punto de abandonarla, pero entonces recordé que hace años leí que un profesor, para explicar a los alumnos el proceso democrático, puso como proyecto de estudios la creación de un partido político.
¡Y lo hizo!.
Creó el partido, lo presentó a las elecciones y hasta consiguió varios miles de votos, insuficientes, afortunadamente, para conseguir un escaño, pero sí para que el profesor les pusiera un sobresaliente.
Bien, ¿por qué no?. Vamos a intentarlo.
O por lo menos vamos a intentar averiguar si podemos hacerlo.
miércoles, 16 de diciembre de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario